Agricultura Responsable
Por Valentina Lagos , 2 de marzo de 2026 | 12:41El agricultor de Casablanca que transformó su herencia en un santuario ecológico y educativo
Frente al impacto de la sequía y el cambio climático, José Miguel Cruz decidió no quedarse de brazos cruzados, creando un proyecto integral que rescata el bosque nativo, promueve la agricultura limpia y enseña a las nuevas generaciones el valor de la vida campesina.
A sus 50 años, José Miguel Cruz Rubilar logró materializar un sueño que fusiona el respeto por la tierra con la urgencia climática. Según información de CIREN a través de su iniciativa CampoClick, el agricultor creció rodeado de naturaleza en su predio familiar ubicado en Los Maitenes, comuna de Casablanca. Sin embargo, fue testigo de cómo los cambios ambientales comenzaron a golpear su entorno, afectando a cerca del 50% del bosque nativo local. Este duro panorama no lo desanimó, sino que fue el impulso necesario para dedicar su vida a proteger el ecosistema que lo rodeó toda su vida.
Así nació "Reviviendo el Campo", un espacio que hoy resguarda 20 hectáreas de flora nativa y funciona como un parque agroecológico con sendero de uso universal. En este refugio, la vida productiva se mantiene profundamente arraigada a las tradiciones del campo chileno. José Miguel trabaja la tierra a pequeña escala y de manera completamente natural. Su producción es variada, pues cultiva frambuesas, porotos, nueces, tomates, rúcula y acelga, además de criar gallinas y reproducir plantas de membrillo, higuera y ciruelo. Los frutos de este esfuerzo sostenible llegan directamente a la comunidad cada semana, comercializándose en la feria campesina de Casablanca y en otros mercados locales.
Sin embargo, el alma del proyecto es su gran vocación educativa. Este proyecto se ha convertido en un aula que recibe constantemente a colegios, universidades y familias interesadas en reconectar con el entorno. Cada visitante debe llevar agua reutilizada para regar los árboles nativos y realizar un aporte voluntario, una tradición simbólica que refuerza el compromiso ambiental.
Aunque su vínculo formal con el trabajo campesino e INDAP data de hace más de una década, fue en 2018 cuando este modelo de conservación tomó su forma definitiva. Hoy vive una etapa de consolidación y grandes avances. Con la meta de convertirse en referente de resguardo ambiental en la zona central.
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