Construcción Sustentable
Por Valentina Lagos , 21 de noviembre de 2025 | 13:20

Gerontoarquitectura: El desafío de diseñar ciudades para un Chile que envejece

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Ante el cambio demográfico y el rápido avance de la vejez, la académica de la UCSC, advierte que la arquitectura juega un rol importante en la salud emocional y la dignidad de las personas mayores.

En un escenario nacional marcado por un acelerado cambio demográfico, la arquitectura está asumiendo protagonismo para mejorar la calidad de vida en la tercera edad. Así lo plantea Daniela Villouta, jefa de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien introduce el concepto de gerontoarquitectura.

Según la experta, esta disciplina “nace como una respuesta a una necesidad cada vez más apremiante, diseñar espacios que acompañen de manera digna, segura y autónoma el proceso de envejecer”.

Villouta detalla que “el porcentaje de personas mayores de 65 años o más alcanzó el 14% de la población nacional, mientras que el porcentaje de personas de 14 años o menos alcanzó solo el 17,7% en 2024”. Bajo esta realidad, la académica dice que “el envejecimiento ya no es un fenómeno del futuro, sino que de la realidad de hoy”.

Para la especialista, el desafío trasciende la simple instalación de barandas o rampas en construcciones antiguas. “Más allá de adaptar espacios existentes, se trata de comprender el envejecimiento como una etapa con necesidades específicas y diversas, y que el entorno debe responder a ello”, explica. Al definir los estándares mínimos de una vivienda amigable con la vejez, Villouta dice que debe tener estos tres puntos claves: integración, autonomía y legibilidad.

Una vivienda adecuada debe contemplar proporciones espaciales, relaciones visuales, materialidad y continuidad que permitan una vida autónoma y segura”, sostiene Vilouta. “Las circulaciones deben articular espacios que reduzcan la desorientación a través de una alta legibilidad (…) El diseño de baños, cocinas o estar debe facilitar el movimiento natural y reducir los esfuerzos a través de espacios con alta visibilidad”.

La académica mencionó que el espacio público debe funcionar como una extensión segura del hogar.

“El diseño arquitectónico y urbano no incide sólo en la movilidad o la funcionalidad de los espacios, también impacta en la dimensión emocional del envejecimiento”, asegura Villouta, agregando que “la presencia de elementos naturales tiene efectos positivos en la salud emocional, la concentración, reducción de estrés y sensación de pertenencia”.

Ante esto la académica concluye que las personas mayores necesitan sentirse tranquilas y acompañadas y todo esto parte desde un buen entorno que propicie esta plenitud.

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