Naturaleza Protegida
Por Valentina Lagos , 16 de octubre de 2025 | 17:09El rey discreto de la cordillera: Equilibrio ecológico y desafíos del Puma
El puma desde hace miles de años, comparte territorio con las personas. Entre mitos y conflictos con la ganadería, su conservación exige información, monitoreo y estrategias que permitan la convivencia.
El puma (Puma concolor) recorre todo el país, desde Arica a Magallanes. Su presencia silenciosa aparece en bosques, desiertos y cordilleras, tanto en Nahuelbuta como en los Andes, y cruzarse con él en la naturaleza es un verdadero lujo que solo pocos han podido tener. El Parque Nacional Torres del Paine es uno de los lugares más icónicos para su avistamiento, aunque el puma mantiene su estilo discreto para pasar desapercibido entre las personas.
En términos biológicos, es el carnívoro terrestre más grande de Chile. Su tamaño y peso dependen de la zona: en el centro-sur, rara vez supera los 35–40 kilos y 1,5 metros de longitud total, mientras que en Aysén y Magallanes, se han registrado individuos mucho más grandes que sobrepasan los 100 kilos y rozan los 2,5 metros. Su pelaje es de coloración uniforme, entre gris y pardo rojizo, con una zona blanquecina alrededor de la boca y cuando son pequeños (hasta los tres meses) presentan manchas en el cuerpo de color cafe oscuro.
Desde el periodo colonial, la transformación del paisaje y la disminución de sus presas lo han llevado a alimentarse de ganado doméstico, reforzando mitos y una percepción negativa en zonas rurales donde a menudo se les considera una amenaza y muchas veces desencadena la caza por represalia. Hoy, las principales presiones además de la mencionada, provienen de la pérdida y fragmentación de hábitat por la expansión agrícola, la minería, las carreteras y las líneas de alta tensión.
A medida que el paisaje se urbaniza, los pumas han ido adaptándose a nuevos espacios, aproximándose a zonas habitadas por humanos. Este acercamiento es otro gran riesgo para la especie. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) destaca el papel ecológico que tiene este reservado individuo en el equilibrio de los ecosistemas, lo que refuerza la urgencia de conservar y restaurar sus hábitats, para que puedan seguir siendo parte de nuestras montañas por muchos años más.
COMENTA AQUÍ
