Naturaleza Protegida
Por Agustín de Vicente , 10 de noviembre de 2025 | 10:00Chile amplía por 30 años la veda para proteger especies marinas como ballenas, pingüinos y tortugas
Subpesca extiende por tres décadas la veda que prohíbe la captura y caza de más de 70 especies marinas, garantizando la conservación del ecosistema costero chileno.
La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) amplió por 30 años la veda que prohíbe la extracción, caza o tenencia de cerca de 70 especies marinas, entre ellas pingüinos, tortugas, ballenas, delfines y lobos marinos, con el objetivo de preservar la biodiversidad marina y mantener el equilibrio ecológico de los ecosistemas costeros.
Según explicó Cayetano Espinosa, médico veterinario de la Universidad Andrés Bello y doctor en Medicina de la Conservación, la medida implica que durante las próximas tres décadas el maritorio chileno estará libre del uso comercial de estas especies.
“Estará prohibido extraer, cazar, matar o mantener partes de estas especies, salvo en casos excepcionales como investigaciones científicas. En concreto, el mar chileno quedará libre del uso comercial de estas especies”, afirmó el especialista.
La medida prorroga la protección vigente desde 1995 y responde a las amenazas humanas persistentes, como la sobreexplotación de recursos y el cambio climático, que continúan afectando a la fauna marina.
Una protección ajustada a los ciclos naturales
Espinosa destacó que la duración de tres décadas responde a un enfoque ecológico basado en los tiempos de vida de las especies protegidas.
“Los mamíferos marinos son organismos longevos, por lo que sus poblaciones no cambian drásticamente cada año. No tiene sentido renovar anualmente una veda para las mismas especies. Este periodo permite un análisis más profundo y ajustado a sus ciclos naturales”, explicó.
Conservar especies y ecosistemas
Más allá de proteger a las especies en sí, la extensión de la veda busca resguardar la estabilidad de los ecosistemas marinos. Entre las especies incluidas figuran tortugas marinas, pingüinos, ballenas, delfines, marsopas y lobos finos, todas con un papel clave en el equilibrio ecológico.
“Si las poblaciones de estas especies no se mantienen sanas, eso afecta la producción de otras especies e incluso de aquellas con interés comercial”, señaló Espinosa.
El académico advirtió, sin embargo, que la veda no basta por sí sola para garantizar la supervivencia de la fauna marina.
“La sobreexplotación y la degradación del hábitat siguen siendo las principales amenazas. El cambio climático y la acidificación del agua también impactan directamente en los recursos alimenticios de mamíferos y peces”, puntualizó.
Hacia políticas de conservación integrales
Pese a la protección legal, Espinosa subrayó que la contaminación química, acústica y los enmallamientos en redes de pesca siguen provocando muertes de aves marinas, tortugas y delfines.
“Cientos de aves marinas mueren cada año en redes de pesca. Lo mismo ocurre con delfines y tortugas”, lamentó.
El experto hizo un llamado a complementar la veda con políticas adicionales que refuercen la educación, la fiscalización y la participación ciudadana.
“La veda es un hito importante, pero no suficiente. Necesitamos más políticas de conservación, educación y sensibilización para mantener seguras las poblaciones marinas”, recalcó.
Como ejemplo, mencionó el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión del Delfín Chileno, una especie endémica de las costas nacionales, cuyo desarrollo involucra a organismos públicos, privados, académicos y comunidades locales.
“Este tipo de iniciativas son esenciales para asegurar la salud a largo plazo de nuestras especies marinas”, concluyó.
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