Naturaleza Protegida
Por Valentina Lagos , 4 de diciembre de 2025 | 11:39Chuncho: El pequeño depredador de los bosques
Con apenas 20 centímetros, el chuncho sorprende por su aguda visión, hábitos diurnos y capacidad para regular poblaciones de plagas.
El Chuncho (Glaucidium nana) es conocido por ser el búho más pequeño que habita en Chile, con una longitud que oscila entre los 17 y 21 centímetros y un peso que va de 60 a 100 gramos. Pertenece a la familia Strigidae y está distribuido desde Tarapacá hasta Tierra del Fuego, pudiendo encontrarse en una amplia diversidad de hábitats, desde matorrales y llanuras hasta bosques y cordilleras, alcanzando los 2.000 metros sobre el nivel del mar.
A diferencia de la mayoría de los búhos, que tienen hábitos estrictamente nocturnos, el Chuncho es un ave rapaz con tendencia más diurna y crepuscular, aunque también se mantiene activo por la noche. Esta particularidad, sumada a su pequeño tamaño, su vuelo silencioso y su capacidad para permanecer inmóvil en las ramas, hace que sea difícil de avistar para las personas.
Este diminuto depredador presenta el típico aspecto de las rapaces nocturnas: cabeza redondeada, cuerpo compacto y ojos amarillos. Su plumaje posee tonos pardos en diversas intensidades y diseños, con líneas blanquecinas en el pecho, alas y cara. Existen tres variedades de color: gris, café y rojizo. Una característica notable son las manchas oscuras en la parte posterior de su cabeza que, rodeadas de blanco, simulan ojos falsos, un mecanismo de defensa evolutivo que lo ayuda a protegerse de otros depredadores.
A pesar de su tamaño, es un cazador feroz. Con sus potentes garras y un pico ganchudo, captura una dieta variada que incluye roedores, aves, insectos y reptiles.
A nivel global, el Chuncho se encuentra en estado de “Preocupación menor” según la IUCN. Sin embargo, enfrenta serias amenazas a nivel local. Es un ave protegida por las leyes chilenas, que prohíben su caza y mantención en cautiverio. Lamentablemente, persiste el mito de mal augurio, lo que ha provocado su persecución principalmente en sectores rurales. Además, otro riesgo importante que enfrenta es la intoxicación por raticidas, ya que, al cazar roedores envenenados, el tóxico pasa a su organismo, provocándole la muerte.
Esta rapaz es un vigilante fundamental de los ecosistemas; por tanto, protegerlo es comprender que incluso los depredadores pequeños cumplen un rol enorme en la naturaleza.
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