Noticias
Por Agustín de Vicente , 11 de diciembre de 2025 | 17:00Experimento de minería submarina reduce 37% la fauna del fondo marino y un tercio de su diversidad
Investigación en Nature Ecology & Evolution muestra que una prueba de minería submarina en la zona Clarion–Clipperton redujo en 37% la fauna del fondo marino y en 32% la riqueza de especies.
La discusión global sobre la minería en los fondos marinos sumó nueva evidencia científica. Un equipo internacional de investigadores europeos reportó una fuerte disminución en la abundancia y diversidad de animales del fondo marino tras probar una máquina minera industrial en aguas profundas del Pacífico oriental.
El estudio, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, concluye que la densidad de animales macrofaunales —organismos visibles a simple vista— cayó un 37% en las huellas de la máquina, mientras que la riqueza de especies se redujo en un 32% durante el período de monitoreo.
El experimento: una máquina minera a 4.280 metros de profundidad
La investigación fue liderada por científicos del Natural History Museum de Londres, la Universidad de Gotemburgo y el National Oceanography Centre, quienes siguieron el funcionamiento de un prototipo de máquina minera en el fondo del Pacífico oriental, a 4.280 metros de profundidad.
El ensayo se realizó sobre una zona con nódulos polimetálicos, rocas ricas en metales como níquel, cobalto, cobre y manganeso. En total se recolectaron 3.000 toneladas de nódulos, el mayor volumen utilizado hasta ahora en un estudio de impacto de minería submarina sobre la vida marina.
El proyecto tomó cinco años en completarse: más de 160 días de navegación y cerca de tres años de análisis en laboratorio, lo que convierte a este trabajo en uno de los estudios más completos y extensos sobre el tema.
“Por fin tenemos buenos datos sobre cuáles pueden ser los impactos de una máquina moderna de minería submarina comercial”, señaló Eva Stewart, autora principal del estudio y estudiante de doctorado del Natural History Museum y la Universidad de Southampton.
37% menos animales y un tercio menos de especies
A lo largo de cuatro expediciones, el equipo recolectó 4.350 animales macrofaunales desde sedimentos del fondo marino, identificando 788 especies, la mayoría gusanos marinos (poliquetos), seguidos de crustáceos (isópodos, tanaidáceos, anfípodos) y moluscos como caracoles y almejas.
Al comparar los datos de línea base con las muestras tomadas después del paso de la máquina:
- La densidad de macrofauna se redujo en 37% dentro de las huellas de la máquina.
- La riqueza de especies cayó en 32% en esas mismas zonas impactadas.
En las áreas afectadas solo por la pluma de sedimentos —el material removido que se dispersa en el agua— no se observó una disminución significativa en la cantidad total de animales, pero sí cambios en la composición de especies y sus relaciones de dominancia, lo que también implica una pérdida de biodiversidad.
Nuevas especies… en medio del impacto
Pese al fuerte impacto documentado, la expedición también arrojó descubrimientos positivos. Uno de ellos fue la identificación de una nueva especie de coral solitario, además de información inédita sobre cómo los ecosistemas abisales pueden cambiar naturalmente en el tiempo.
El hallazgo de centenares de especies, muchas de ellas desconocidas para la ciencia, subraya que la zona estudiada —parte de los fondos abisales del Pacífico— es mucho más diversa de lo que se pensaba, y que aún queda mucho por entender sobre su funcionamiento ecológico.
La Clarion–Clipperton y el interés por los minerales críticos
El estudio se realizó en un área de exploración asociada a Nauru Ocean Resources (NORI), filial de la canadiense The Metals Company (TMC), que busca explotar comercialmente nódulos polimetálicos en la Zona Clarion–Clipperton (CCZ), una región de 6 millones de km² en el Pacífico central, entre México y Hawái.
La CCZ es considerada uno de los mayores depósitos de minerales críticos del planeta, con estimaciones de más de 21.000 millones de toneladas de nódulos que contienen cobalto, níquel, cobre y manganeso, metales muy demandados para baterías, energías renovables y tecnologías limpias.
La presión para extraer estos recursos se explica por la carrera global por asegurar suministros para la transición energética, pero el nuevo estudio refuerza las dudas sobre la viabilidad ambiental y social de la minería submarina.
Organizaciones ambientales: “daño significativo e irreversible”
La publicación de los resultados fue seguida de reacciones inmediatas por parte de organizaciones ambientales como Greenpeace, que ha sido una de las voces más críticas frente a la minería en aguas profundas.
La organización destacó que la prueba se realizó con máquinas de la mitad del tamaño de las que se usarían a escala comercial, y que aun así los animales en las huellas se redujeron en 37%, llamando la atención sobre el riesgo de impactos “devastadores” sobre especies únicas y recién descubiertas.
“Estamos recién comenzando a entender este ecosistema de aguas profundas, y la evidencia sigue señalando que la minería submarina causará daños irreversibles”, advirtió Greenpeace.
¿Opciones para las metas de minerales críticos?
Los resultados llegan en un contexto en que países y empresas buscan alternativas a la minería tradicional en superficie, mirando al fondo marino como una posible fuente de metales para la descarbonización global.
Sin embargo, el estudio sugiere que cualquier decisión sobre la explotación de nódulos polimetálicos en alta mar deberá considerar que:
- La recuperación de la biodiversidad en zonas intervenidas podría ser lenta o incierta.
- El conocimiento científico sobre ecosistemas abisales sigue siendo limitado.
- La pérdida de especies que ni siquiera han sido descritas podría ser permanente.
Para la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), organismo que regula la minería de minerales en aguas internacionales, la nueva evidencia se transformará en un insumo clave para la definición de estándares ambientales y eventuales pausas o moratorias a la minería submarina a gran escala.
Un llamado a la precaución
El trabajo de Stewart y su equipo marca un antes y un después en la discusión sobre la minería submarina: ya no se trata solo de modelos o ensayos a pequeña escala, sino de datos obtenidos de una prueba industrial moderna.
A medida que crece la demanda por cobalto, níquel y otros minerales críticos, el estudio reaviva una pregunta central para la comunidad internacional:
- ¿Cuánto estamos dispuestos a arriesgar de un ecosistema casi desconocido a cambio de acelerar la transición energética?
Por ahora, la ciencia entrega una señal clara: la minería submarina, incluso en fase de prueba, puede reducir significativamente la vida y la diversidad del fondo marino, abriendo un intenso debate sobre el costo real de extraer metales desde las profundidades del océano.
COMENTA AQUÍ
