Noticias
Por Agustín de Vicente , 6 de diciembre de 2025Los mitos más comunes en salud visual y su impacto en tus ojos
¿Las pantallas arruinan la vista? ¿Los lentes de la calle protegen igual? La especialista María Soledad Fierro aclara mitos frecuentes sobre salud visual y entrega consejos para cuidar mejor los ojos.
Lo que comemos, cómo usamos las pantallas y hasta el lugar donde compramos nuestros lentes puede influir directamente en la salud visual. Sin embargo, muchas de las decisiones que tomamos se basan en mitos muy arraigados, que no siempre son inofensivos.
Desde los supuestos poderes milagrosos de algunos alimentos hasta la idea de que las pantallas “arruinan la vista”, estas creencias afectan la forma en que miles de personas cuidan sus ojos. Para aclarar estas dudas, la tecnóloga médica especialista en oftalmología y académica de la Universidad Andrés Bello, María Soledad Fierro, analiza algunos de los mitos más comunes y explica qué hay realmente detrás de ellos.
¿Comer zanahoria mejora la vista?
Uno de los clásicos en salud visual es la idea de que comer zanahoria mejora la vista. Según Fierro, esta creencia tiene una base real, pero suele exagerarse.
“El consumo de zanahoria te ayuda a mantener la salud visual”, señala, debido a su aporte de vitamina A, indispensable para la formación de pigmentos en la retina.
Sin embargo, advierte que ningún alimento por sí solo garantiza una buena visión:
“Una buena alimentación en general ayuda a mantener un cuerpo saludable”.
La clave, por tanto, no está en una “superzanahoria”, sino en una dieta equilibrada, variada y rica en nutrientes.
Leer con poca luz: ¿daña los ojos o solo cansa la vista?
Otro mito muy extendido sostiene que leer con poca luz “daña la vista”. Fierro aclara que, si bien esta práctica no provoca deterioro permanente, sí puede causar molestias importantes:
- Agotamiento visual.
- Dolor ocular.
- Sensación de sequedad.
- Enrojecimiento.
“Principalmente lo que esto genera es agotamiento en nuestros ojos, dolor, sequedad y enrojecimiento al ejercer un mayor esfuerzo visual”, detalla.
Es decir, el problema no es de daño estructural, sino de fatiga visual. Aun así, es recomendable leer con buena iluminación para evitar estas molestias.
Lentes de sol en la calle: un mito que sí puede ser peligroso
Fierro también aborda una creencia especialmente riesgosa: pensar que los lentes de sol comprados en la calle protegen igual que los de ópticas o locales establecidos.
A su juicio, este es uno de los mitos más peligrosos para la salud visual:
“En los adquiridos en locales establecidos deben tener la certificación del filtro UV que poseen y que es lo que da la protección ocular”, explica.
El problema de los lentes sin certificación es doble:
- Oscurecen el entorno, lo que hace que la pupila se dilate.
- Pero al no tener filtro UV, entra más radiación dañina directamente al ojo.
Es decir, en vez de proteger, pueden aumentar el daño. La recomendación es clara: siempre elegir lentes de sol con filtro UV certificado y comprarlos en lugares establecidos.
¿Los lentes “debilitan” la vista?
Otra idea frecuente es que usar lentes ópticos de forma permanente “acostumbra” o “debilita” los ojos, generando una supuesta dependencia.
Fierro es categórica:
“El uso de lentes prescritos por un profesional solo ayuda a tomar conciencia de la calidad visual que posee el usuario y nos ayuda a mejorarla, disminuyendo sintomatología y daño”.
Es decir, los lentes no empeoran la vista. Lo que ocurre es que, al ver bien con ellos, las personas perciben con mayor claridad la diferencia entre una visión corregida y una visión deficiente. Lejos de “perjudicar”, los lentes corrigen y protegen.
Pantallas: el problema no es la luz azul, sino cómo las usamos
En tiempos de trabajo remoto, clases online y ocio digital, las pantallas se han convertido en otro foco de mitos, muchos centrados en la idea de que “arruinan la vista”.
Según Fierro, el problema no está tanto en la luz azul, sino en el comportamiento visual frente a los dispositivos:
- Al usar pantallas durante mucho tiempo, tendemos a parpadear menos.
- Esto afecta la lubricación del ojo, favoreciendo sequedad.
- Aparecen síntomas como fatiga visual, ardor y molestia.
“La calidad de la lubricación del ojo es deficiente, además también se producen síntomas de fatiga visual”, explica.
Por ello, más que satanizar las pantallas, es importante:
- Hacer pausas frecuentes (por ejemplo, regla 20-20-20).
- Parpadear conscientemente.
- Ajustar brillo y distancia.
Gotas para “sacar lo rojo”: automedicación que puede pasar la cuenta
El uso de gotas para “sacar lo rojo” de los ojos es otra práctica extendida. Pero para Fierro, se trata de una mala costumbre:
¿Recomendables? “Para nada”, afirma.
Estas gotas suelen contener vasoconstrictores que blanquean el ojo temporalmente, pero pueden:
- Enmascarar problemas de fondo.
- Generar efecto rebote.
- Irritar o sensibilizar más la superficie ocular con el tiempo.
En lugar de eso, la especialista recomienda:
- Utilizar lágrimas artificiales específicas para cada caso, indicadas por un profesional.
- Estas “ayudarán con la resequedad y disminuirán el enrojecimiento” sin efectos adversos.
Información confiable: la mejor protección para tu salud visual
María Soledad Fierro concluye que la salud visual debe basarse en evidencia y no en creencias heredadas. En un contexto donde los ojos están expuestos a más exigencias que nunca —pantallas, radiación UV, contaminación— derribar estos mitos es clave para:
- Proteger la visión a largo plazo.
- Evitar prácticas riesgosas, como lentes sin filtro o automedicación.
- Tomar decisiones informadas sobre alimentación, uso de lentes, pantallas y tratamientos.
Porque cuando se trata de los ojos, creer en mitos puede salir caro; en cambio, acudir a profesionales y guiarse por información confiable es siempre la mejor inversión para cuidar la vista.
COMENTA AQUÍ
