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Por Dominique Barra , 18 de febrero de 2026 | 11:02Tendencias climáticas para trimestre febrero-marzo-abril 2026: máximas sobre lo normal en todo el país
Boletín de Dirección Meteorológica proyecta calor como factor dominante y condición seca desde Arica y Parinacota hasta Valparaíso, con escenario mixto en altiplano y centro-sur del país.
El trimestre febrero–marzo–abril (FMA) de 2026 llega con una señal dominante para Chile: el calor se instala como condición de base, mientras la precipitación muestra un patrón más fragmentado entre zonas. Así lo plantea el Boletín de Tendencias Climáticas N°225, edición enero 2026, publicado el 05 de febrero, por la Oficina de Servicios Climáticos de la Sección Climatología de la Dirección Meteorológica de Chile.
En temperatura, el diagnóstico del consenso estacional y el boletín indica que la temperatura máxima se proyecta "sobre lo normal en todo el país" para FMA 2026, mientras que la temperatura mínima se anticipa "más cálida desde Arica y Parinacota hasta la Región Metropolitana".
En términos agroclimáticos, esa combinación suele traducirse en mayor demanda atmosférica, más horas de estrés térmico potencial y una presión adicional sobre el riego y el manejo de huertos durante el cierre del verano y el inicio del otoño.
Precipitaciones: mapa fragmentado por macrozona
En precipitación, el mapa es menos uniforme y obliga a leer por macrozona. El informe señala que el pronóstico estacional para FMA muestra "una condición seca desde la Región de Arica y Parinacota hasta la región de Valparaíso", marcando una señal relevante para áreas productivas y de riego que dependen de acumulación y recarga, especialmente cuando el trimestre coincide con decisiones de manejo postcosecha y planificación de la temporada siguiente.
El altiplano aparece como un punto donde la señal se abre en "doble categoría". El boletín proyecta una condición mixta "favorable a precipitaciones normales/sobre lo normal" entre Arica y Parinacota y Antofagasta, lo que, en la lógica del documento, implica que podrían registrarse valores dentro de los percentiles típicos del período o incluso superiores. El texto lo ejemplifica con Colchane (Tarapacá), donde esa doble condición sugiere acumulados dentro del rango histórico o por sobre él.
En la zona centro, en cambio, el boletín es más cauto y marca un sesgo a la baja. Para Valparaíso y la Región Metropolitana, predomina "normal a bajo lo normal", es decir, precipitaciones dentro de los rangos climatológicos o por debajo de los percentiles 33–66 usados como referencia en el informe. Para la agricultura intensiva y la fruticultura, ese matiz importa: "normal" en un período seco puede ser insuficiente para aliviar déficits, y "bajo lo normal" refuerza el rol del riego y la eficiencia hídrica como principal seguro productivo.
Más al sur, el documento describe otra franja con "doble categoría", entre O'Higgins y La Araucanía se observa un escenario mixto normal/sobre lo normal, y esa misma doble categoría "también se observa entre las regiones del Maule y Los Lagos". Sin embargo, el boletín agrega un elemento de incertidumbre importante: entre Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes se observa una condición "indeterminada".
Fenómeno de El Niño/La Niña
El reporte incorpora además un contexto técnico sobre cómo se está monitoreando el fenómeno ENSO en un clima que se calienta. Explica que el cambio climático "perturba la señal" del índice tradicional (ONI) y que se ha propuesto un indicador alternativo, el RONI, para aislar mejor la señal ENSO descontando el calentamiento medio de los océanos tropicales.
También señala que científicos de NOAA han simplificado el procedimiento y que el RONI muestra menor sensibilidad al cambio climático y a la variabilidad multidecadal, mejorando la clasificación histórica de eventos. Para el agro, sugiere que "El Niño/La Niña" exige cada vez más precisión para no sobreinterpretar señales amplificadas por el calentamiento global.
Implicancias para el sector agrícola
El boletín habla constantemente de un escenario donde el calor aparece como el factor más consistente para FMA 2026 y donde la precipitación se mueve por zonas, con señal seca hacia el norte y un patrón mixto o indeterminado en el centro-sur y sur.
Para el sector frutícola es relevante planificar con temperatura elevada como base, reforzar vigilancia de estrés térmico y calibrar decisiones de riego y manejo con el detalle regional que sugiere el propio pronóstico.
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